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20150602-MS Centro Cultural Néstor Kirchner A1Centro Cultural Néstor Kirchner
UBICACIÓN: Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Argentina
PROYECTO: Bares y Asociados, Becker-Ferrari
Año: 2015
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MEMORIA DESCRIPTIVA:
El edificio donde esta implantado el Centro Cultural Néstor Kirchner de Argentina, con sus 116.884 metros cuadrados, es el centro cultural más grande de América, el cuarto más grande del mundo y el primero de este tamaño cuyas actividades son públicas y gratuitas. El volumen de la intervención hecha, y la importancia del edificio sobre la que se llevó a cabo convierten a la obra en una de las más importantes de la historia de la ciudad de Buenos Aires. Fue inaugurado el 21 de mayo de 2015 y está ubicado en el edificio que fue anteriormente sede del Correo Central de Buenos Aires. Recibe su nombre en homenaje al expresidente argentino.
El nuevo complejo, nació como Centro Cultural del Bicentenario, y fue anunciado públicamente en noviembre de 2004 por el entonces ministro de Economía Roberto Lavagna. Contó que estaba trabajando con Jorge Telerman, vicejefe del Gobierno porteño, para “convertir el edificio del Correo en un gran centro cultural al nivel del Louvre”. Tal vez por eso, habían convocado al estudio de Ieoh Ming Pei, autor de la célebre ampliación del Louvre. El colectivo de arquitectos locales puso el grito en el cielo y reclamó un concurso. El Gobierno volvió sobre sus pasos y fue así que concretó, primero, un llamado para definir el nuevo programa para el edificio; y luego, un certamen internacional para establecer el proyecto. La idea de la arquitecta Rosa Angela Diego fue la elegida. Consistía en convertir al Palacio en un Centro Cultural para las Artes Escénicas con un auditorio de música sinfónica. El segundo puesto fue para la propuesta de Telerman con varios puntos en común con el primero. Luego vino el concurso de anteproyectos que ganó un equipo integrado por los platenses Enrique, Federico y Nicolás Bares y Florencia Schnack (autores del Teatro Argentino de La Plata) y los porteños Daniel Becker y Claudio Ferrari.
El proyecto proponía la restauración, reciclaje y puesta en valor de un edificio histórico, por un lado; y la incorporación de nuevos elementos arquitectónicos, por otro. Así, la intervención sobre el edificio se dividió en dos partes: el Área Histórica o Ceremonial, sobre la calle Sarmiento, que recibió los procesos de restauración al igual que la fachada; y el Área Industrial, sobre Avenida Corrientes, que es objeto de múltiples transformaciones en su interior con el propósito de albergar amplias salas de música y exposiciones dotadas de la más alta tecnología.
Este edificio de diez pisos y tres subsuelos tiene elementos que le confieren singularidad, como las dos salas de conciertos -una la llamada ballena azul con 1.950 asientos y otra más pequeña de música de cámara en el subsuelo para 540 personas-; seis auditorios multimediales; el Chandelier, una impresionante estructura vidriada que cuelga desde el techo y que será un museo de arte moderno y la cúpula restaurada, el primer mirador público de la ciudad.
En total, este espacio dispone de 51 Salas de exposición (el Chandelier de 220 metros cuadrados son dos salas) o 15.000 metros cuadrados para exhibiciones; una cúpula que da la vuelta por todo el diámetro del edificio con terrazas abiertas; tres restaurantes; 16 salas de ensayo; 18 vestíbulos y 20 camarines.
La entrada, al costado de avenida Alem, sobre Sarmiento, es por la llamada “área noble”, un nombre que deviene de la restauración de las instalaciones originales del Palacio -diseñado por Norbert Maillart y declarado Monumento Histórico Nacional en 1997- y de su mobiliario de la década del 20, también patrimonio nacional.
Escritorios, sillones, armarios y casi cinco mil casillas de correo provocan en los foyers centrales una interesante atmósfera, que hace que el visitante respire el espíritu de época del paradigmático lugar.
La simetría del Palacio, que es casi el doble de grande que el Teatro Colón, es otra de las nociones fuertes de su arquitectura. Ambas alas del edificio son completamente iguales, con salas y auditorios en los pisos 4,5 y 6 que bordean un hall central.
Con accesos pensados para todos los visitantes, esta puesta en valor permite conocer los salones más importantes de este Palacio: el de Los Escudos, el de Honor, el de los Buzones y el Eva Perón, uno de los más atractivos que en los años 40 sirvió como despacho de la esposa del entonces presidente Juan Domingo Perón.
Dejando el vitraux del techo central atrás, que fue desmontado por completo para restaurarlo, se ingresa a otra área de este complejo cultural, conocida como “industrial”, donde se incorporaron nuevos elementos arquitectónicos -quizás nunca vistos en el país- y que combinan la elegancia del neoclásico con la potencia de la modernidad, envuelta en la estructura original del edificio.
Subiendo por escaleras o ascensores se accede a un impresionante espacio donde la mirada se posa en el centro: el esplendoroso Chandelier -candelabro en francés-, una estructura vidriada de exposiciones que simula candelabros colgantes y que están sobre una ballena azul gigante, una forma cetácea de hormigón cubierta de una malla metalizada que alberga en su interior una sala de conciertos y una de música de cámara.
Esta Gran Sala de Conciertos tiene un nivel acústico de excelencia y cuenta con un órgano de tubos, de 4 teclados y pedalera, 3500 tubos y 46 registros con 51 voces y 30 toneladas métricas de peso, diseñado especialmente en Alemania por la firma Klais Orgelbau e instalado en el país bajo la dirección de Philip Klais.
Una mención especial merece la espectacular cúpula principal que emerge de este palacio, un antiguo espacio residual que fue restaurado y será reutilizado para usos sociales.
Según los anfitriones, “se conservó la estructura metálica y su ornamentación y se puso una superficie de doble vidrio facetado”, donde se reflejará un sistema de luces Led para combinar colores, formas y banderas de países.
Dentro de la cúpula ya se montó un escenario para recitales; hay un sector gastronómico y dos terrazas-miradores, una hacia el río, la otra mirando a la ciudad, convirtiéndose así, en el primer punto panorámico público de Buenos Aires.
Este norte visual permite observar una suerte de eje cultural y turístico junto a otros edificios públicos y privados del corredor, como la Casa de Gobierno, la Plaza de Mayo y lo que queda de la Aduana Taylor que integra el Museo del Bicentenario.
En el primer subsuelo, junto a las 5 mil casillas del antiguo correo que fueron restauradas y colocadas allí, funciona un museo que rememora el pasado del edificio. Asimismo, la revalorización de la cúpula principal del edificio tiene el objeto de convertir un espacio residual en uno de los puntos más significativos del Centro Cultural Néstor Kirchner.
+ INFORMACION:
Bares y Asociados, Becker-Ferrari: b4fs.com / estudiobares.com
Otras páginas donde podés encontrar información de esta obra: argentear.combfarquitectos.com
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